El rebozo azul de doña Mercedes
  Al terminar la primera canción, nadie aplaudió de inmediato. No porque no les hubiera gustado.
Sixty & Me
El broche de luna en el plató
  Nadie aplaudió al principio. No porque la canción no les hubiera conmovido. Sino porque todos
Sixty & Me
La última canción de Isabel del Mar
  Durante unos segundos nadie aplaudió. No porque no hubieran entendido la canción. Sino porque
Sixty & Me
La cajita de música bajo las lámparas doradas
  Al principio nadie se movió. Ni siquiera los camareros que llevaban bandejas de plata entre las mesas.
Sixty & Me
La pulsera roja de la mansión Arriaga
  Por unos segundos, nadie supo si aplaudir. La orquesta seguía tocando aquella melodía lenta, pero
Sixty & Me
La cinta amarilla junto al piano
  Durante unos segundos nadie se atrevió a aplaudir. La orquesta seguía tocando, pero el salón parecía
Sixty & Me
La flor de papel sobre la pista
  Durante unos segundos nadie aplaudió. No porque faltara emoción. Sino porque todos en el salón
Sixty & Me
La fotografía que abrió la puerta del jardín
  Carlos no respondió a la pregunta del niño. No porque no la hubiera entendido. Sino porque aquellas
Sixty & Me
La bandeja que nunca debió llevar
  Claudia no soltó la bandeja. Años después, Álvaro recordaría ese detalle con una claridad dolorosa
Sixty & Me
La silla vacía bajo los olivos
  Durante unos segundos, nadie tocó el pan. Ni las aceitunas. Ni las copas que seguían brillando
Sixty & Me