La silla vacía junto a la fuente
  Mateo no se sentó de inmediato. Primero miró la silla vacía junto a don Carlos. Era una silla
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La merienda en la que nadie volvió a reír por miedo
  Durante unos segundos, nadie supo si debía moverse. La camarera seguía con la bandeja en la mano
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La sonrisa que no quiso obedecer
  Durante unos segundos nadie supo qué hacer. No había sido un grito. No había sido una rabieta.
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La tarjeta que no dejó morir el comienzo
  Daniel sostuvo la tarjeta entre los dedos como si fuera algo frágil. Y lo era. No por el papel.
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El llavero oxidado de la primera oficina
  Diego no tomó el llavero de inmediato. Se quedó mirándolo dentro de la cajita como si aquel pedazo
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La verdad antes del “sí”
  La boda en el jardín estaba a punto de empezar cuando Santiago levantó el celular y dijo que la novia
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La pluma con la que empezó todo
  Álvaro no tocó la pluma enseguida. La miró dentro de la cajita dorada como si aquel objeto pequeño
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La placa de la primera oficina
  Javier no tocó la placa al principio. Se quedó mirándola dentro de la caja azul como si aquel
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Die Uhr, die nicht stehen blieb
  Lukas hielt die Uhr seines Vaters in der Hand, als wäre sie zerbrechlicher als Glas.
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Volvió cambiada de las vacaciones.
Volvió cambiada de las vacaciones. Tres días después, su amiga me mandó las fotos Me llamo Javier, tengo
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