El relicario que sobrevivió a la luna
  Durante unos segundos, el Baile de la Luna dejó de pertenecer a la música. Los violines callaron.
Sixty & Me
La silla no estaba rota
  Durante unos segundos nadie en el taller de Madrid se atrevió a moverse. El zumbido suave de la
Sixty & Me
El cierre dorado
  Durante unos segundos, el salón antiguo de Valencia quedó más quieto que los retratos colgados
Sixty & Me
La bugambilia del broche
  Durante unos segundos, nadie en la mansión Larios se movió. La música suave, que hasta hacía un
Sixty & Me
La perla triste
  Durante unos segundos, el comedor de la casa Cifuentes quedó suspendido en una quietud insoportable.
Sixty & Me
El collar que devolvió un nombre
  Durante unos segundos, nadie en el salón de los Salvatierra se atrevió a moverse. La música suave
Sixty & Me
El sobre escondido
  Tomás no supo qué decir. Durante unos segundos solo miró la carta, la llave y las manos de doña
Sixty & Me
La llave con listón rojo
  Diego se quedó mirando la carta como si las palabras se hubieran escrito solas. No podía ser la
Sixty & Me
La casa junto al naranjo
  Álvaro no habló durante unos segundos. La cocina, que hasta hacía un momento le parecía pequeña
Sixty & Me
La llave que abrió lo que Javier no quiso ver
  Javier se quedó de pie, con la mano apoyada en el respaldo de una silla, como si de pronto el
Sixty & Me