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Durante unos segundos, el Baile de la Luna dejó de pertenecer a la música. Los violines callaron.

Durante unos segundos nadie en el taller de Madrid se atrevió a moverse. El zumbido suave de la

Durante unos segundos, el salón antiguo de Valencia quedó más quieto que los retratos colgados

Durante unos segundos, nadie en la mansión Larios se movió. La música suave, que hasta hacía un

Durante unos segundos, el comedor de la casa Cifuentes quedó suspendido en una quietud insoportable.

Durante unos segundos, nadie en el salón de los Salvatierra se atrevió a moverse. La música suave

Tomás no supo qué decir. Durante unos segundos solo miró la carta, la llave y las manos de doña

Diego se quedó mirando la carta como si las palabras se hubieran escrito solas. No podía ser la

Álvaro no habló durante unos segundos. La cocina, que hasta hacía un momento le parecía pequeña

Javier se quedó de pie, con la mano apoyada en el respaldo de una silla, como si de pronto el
