No era falta de corazón, era amor propio
  — Que tu hermana se vaya con tu mamá — soltó Mariana, con la voz dura. — Esta casa no es hotel
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La casa de Clara no era una estación de paso
— Que tu hermana se vaya a casa de tu madre — dijo Clara, seca. — Mi casa no es un hotel rural ni un
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Cuando volvió, ya nadie lo estaba esperando
  — Otra vez tarde, Martín — dijo Laura, sin darse vuelta. Él cerró la puerta del departamento en
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Lo que el dinero nunca pudo comprar
— Otra vez llegas tarde, Ricardo — dijo Elena, sin levantar la voz. En la sala del departamento, en la
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El asiento que dejó de esperarlo
El asiento que dejó de esperarlo — Otra vez tarde — dijo Marta, sin apartar la vista de la ventana.
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 Cuando volvió, ya nadie lo estaba esperando
Cuando volvió, ya nadie lo estaba esperando — Otra vez tarde, Martín — dijo Laura, sin darse vuelta.
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Lo que el dinero nunca pudo comprar
Lo que el dinero nunca pudo comprar — Otra vez llegas tarde, Ricardo — dijo Elena, sin levantar la voz.
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El asiento que dejó de esperarlo
El asiento que dejó de esperarlo   — Otra vez tarde — dijo Marta, sin apartar la vista de la ventana.
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La mañana en que Sofía volvió a sentirse en casa
  Sofía no soltó a su padre enseguida. Se quedó abrazada a su cintura, con la cara escondida en
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El día en que Clara volvió a reír en el vestíbulo
  Clara se agarró al abrigo de su padre como si fuera una manta en mitad de una tormenta.
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