— No voy a ir con tu mamá. Ya no soy tu escudo
— No voy a ir con tu mamá. Ya no soy tu escudo — No voy a ir con tu mamá. Y no está a discusión — dijo Ximena.
Sixty & Me
— No voy a casa de tu madre. Y esta vez no voy a tragar
— No voy a casa de tu madre. Y esta vez no voy a tragar — No voy a casa de tu madre. Y no pienso discutirlo
Sixty & Me
La nueva directora me habló con desprecio toda la semana en el ascensor
La nueva directora me habló con desprecio toda la semana en el ascensor. El lunes descubrió que el edificio
Sixty & Me
La nueva directora me trató como si fuera invisible
La nueva directora me trató como si fuera invisible toda la semana. El lunes descubrió que el edificio
Sixty & Me
La nueva directora me humilló en el elevador toda la semana
La nueva directora me humilló en el elevador toda la semana. El lunes descubrió que el edificio era mío
Sixty & Me
La noche en que Laura dejó de huir por dentro
  Laura sostuvo el sobre contra el pecho, como si dentro no hubiera una dirección, sino un pedazo de aire.
Sixty & Me
La noche en que Mariana dejó de esconder su voz
  Mariana sostuvo la tarjeta de Esteban Valdés como si fuera algo frágil. No era una promesa.
Sixty & Me
La noche en que Inés empezó por respirar
  Inés sostuvo la tarjeta entre los dedos durante todo el trayecto. No la guardó en el bolso.
Sixty & Me
La noche en que Clara dejó de pedir permiso para respirar
  Clara sostuvo la llave entre los dedos como si pesara más que todo el hotel. Una habitación tranquila.
Sixty & Me
La casa que no podía tragarse otra vida
— Que tu hermana se vaya a lo de tu vieja — dijo Paula, sin suavizar la frase. — Mi casa no es un hostel
Sixty & Me