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Durante unos segundos, nadie en la sala dijo nada. La llave, la foto y la nota quedaron sobre

Martín no volvió a mirar la carretera. Durante unos segundos se quedó con el caballo de madera

Don Abel no volvió a ponerse los lentes. Los sostuvo en la mano, apretados contra el pañuelo

Ernesto no volvió a tocar el vaso de agua. La llave vieja seguía sobre la mesa, atada con aquel

Julián no volvió a sentarse. La servilleta le temblaba dentro del bolsillo del chaleco, justo

Durante unos segundos, el hotel entero pareció quedarse suspendido. Las lámparas de cristal seguían

Por unos segundos, el salón de bodas dejó de parecer un lugar de fiesta. Las luces doradas seguían

Durante unos segundos, nadie en la finca se movió. Las guirnaldas de flores blancas seguían balanceándose

Durante unos segundos, el salón entero quedó suspendido en una quietud imposible. Las lámparas

Cuando las ruedas tocaron la pista de Madrid, la niña apretó mi mano con tanta fuerza que sentí
