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Las lágrimas de Doña Victoria aparecieron justo a tiempo. No cuando Alejandro sostuvo la carta falsa.

El salón quedó tan quieto que hasta los violines parecieron avergonzarse de haber tocado para

El silencio cayó sobre la hacienda como una puerta cerrándose de golpe. Las luces cálidas seguían

Durante unos segundos, el salón de la mansión frente al mar quedó suspendido en una quietud imposible.

Durante unos segundos, nadie se atrevió a moverse. Las lámparas de cristal seguían brillando sobre

Nadie se atrevió a respirar. La música se apagó como si alguien hubiera cerrado una puerta invisible.

Durante unos segundos, nadie se atrevió a moverse. La orquesta dejó de tocar. Las copas quedaron

Nadie se movió. La música se había detenido, pero las lámparas seguían brillando sobre los espejos

Durante unos segundos, nadie supo qué hacer con el silencio. Las lámparas doradas seguían encendidas.

Por unos segundos, nadie se movió. Las luces cálidas seguían brillando sobre las mesas.
